Qué es un aval bancario: para qué sirve y cuánto cuesta

«Necesito un aval bancario para alquilar el local.» «Me piden un aval bancario para el concurso.» Son frases que oyes y asientes… sin tener del todo claro qué es eso que te piden. Y aquí está la confusión número uno: un aval bancario no es un préstamo (no recibes dinero) ni es que una persona te avale (es el banco quien lo hace). Es un producto distinto, con su lógica y su coste. En esta guía derribamos los mitos y te explicamos, claro y sencillo, qué es un aval bancario, para qué sirve y cuánto cuesta.

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Qué es un aval bancario

Un aval bancario es un compromiso por el que tu banco garantiza a un tercero (el beneficiario) que, si tú no cumples una obligación, será el banco quien pague en tu lugar. Dicho simple: el banco pone su firma y su solvencia detrás de ti para dar confianza a quien te exige una garantía.

La clave que lo diferencia de todo lo demás: no recibes dinero. El banco no te presta nada; solo se compromete a responder si fallas. Mientras cumplas tu obligación (pagar el alquiler, ejecutar la obra, etc.), el banco no desembolsa un euro y el aval simplemente caduca al terminar.

Mito 1: «Un aval bancario es un préstamo»

Falso, y es el error más común. En un préstamo, el banco te entrega dinero que devuelves con intereses. En un aval bancario, el banco no te da nada: solo garantiza frente a un tercero. Por eso no hay cuotas ni intereses como en un préstamo; lo que pagas son comisiones por el servicio de garantía. Si quieres recibir dinero, lo tuyo es un préstamo, no un aval. Para eso tienes nuestra guía de cómo funciona un préstamo personal.

Mito 2: «Es lo mismo que tener un avalista»

No. Aquí hay que distinguir con cuidado:

Aval bancario Avalista (persona)
Quién avala El banco Una persona física (familiar, amigo)
Para qué Garantizar una obligación ante un tercero (alquiler, obra, concurso) Garantizar que pagarás un préstamo
Qué aporta La solvencia del banco, a cambio de comisiones Su patrimonio personal, gratis

En el aval bancario es el banco quien garantiza (y te cobra por ello); con un avalista es una persona quien asume el riesgo con su patrimonio. Si lo que te interesa es esto último, lee los riesgos de ser avalista, que son muy distintos.

Para qué se usa un aval bancario

Es un producto muy versátil. Los usos más habituales:

  • Fianza de alquiler: cada vez más caseros, sobre todo de locales y viviendas de alto standing, piden un aval bancario en lugar de (o además de) la fianza. Si tu problema es la entrada de un alquiler, mira también préstamos para pagar el alquiler.
  • Concursos y licitaciones públicas: la Administración exige un aval para garantizar que cumplirás si te adjudican el contrato.
  • Obras y reformas: el promotor o cliente puede pedir un aval que garantice la correcta ejecución.
  • Aplazamientos con Hacienda: para aplazar ciertas deudas tributarias puede exigirse un aval.
  • Operaciones comerciales: un proveedor que te da mercancía a crédito puede pedir un aval.

Mito 3: «El aval bancario es gratis porque no me dan dinero»

Falso. Aunque no recibas dinero, el aval tiene coste, porque el banco asume un riesgo. Normalmente pagas:

  • Comisión de estudio/formalización: un pago inicial por tramitar el aval.
  • Comisión de riesgo periódica: un porcentaje anual sobre el importe avalado, mientras el aval esté vigente.

Además, el banco suele pedirte una contragarantía: bloquear o pignorar una cantidad (a veces el importe íntegro del aval) en un depósito, o aportar otra garantía. Es decir, para que el banco avale, tú debes demostrar que podrías responder.

Mito 4: «Me lo dan sin más, como una cuenta»

No. El banco estudia tu solvencia igual que para un préstamo: mira tus ingresos, tu historial y que no estés en ficheros de morosos. Un aval es un riesgo para el banco (puede acabar pagando por ti), así que no lo concede a la ligera. Cuanto mejor sea tu perfil y mayor la contragarantía que aportes, más fácil y barato será conseguirlo.

Preguntas frecuentes sobre el aval bancario

¿En un aval bancario recibo dinero?

No. El aval bancario no te entrega dinero: el banco solo garantiza a un tercero que pagará si tú no cumples. Por eso no tiene cuotas ni intereses como un préstamo, sino comisiones por el servicio de garantía. Si lo que necesitas es liquidez, el producto adecuado es un préstamo, no un aval.

¿Cuánto cuesta un aval bancario?

Depende de la entidad y del importe, pero suele incluir una comisión inicial de formalización y una comisión de riesgo periódica (un porcentaje anual sobre el importe avalado) mientras el aval está vigente. Además, el banco suele exigir una contragarantía, como bloquear una cantidad en un depósito.

¿Qué diferencia hay entre aval bancario y avalista?

En el aval bancario es el banco quien garantiza la obligación, a cambio de comisiones. Un avalista es una persona física que garantiza que pagarás un préstamo, respondiendo con su patrimonio. Son figuras distintas: una es un producto bancario de pago; la otra, un compromiso personal gratuito pero arriesgado.

¿Para qué me pueden pedir un aval bancario?

Lo habitual es como fianza de un alquiler (sobre todo de locales), para concursos y licitaciones públicas, para garantizar obras, para aplazar deudas con Hacienda o en operaciones comerciales con proveedores. En todos esos casos, el tercero quiere la seguridad de que, si tú fallas, cobrará igual.

¿Me pueden denegar un aval bancario?

Sí. El banco evalúa tu solvencia como en cualquier operación de riesgo: ingresos, historial y ausencia de impagos. Si tu perfil es flojo o no puedes aportar una contragarantía suficiente, pueden denegártelo o exigirte bloquear el importe completo del aval.

Conclusión

Un aval bancario es, en esencia, el banco prestándote su firma: garantiza a un tercero que responderá si tú no cumples, sin entregarte dinero. No es un préstamo (no hay liquidez ni intereses, sino comisiones), ni es lo mismo que tener un avalista (ahí garantiza una persona, no el banco). Se usa sobre todo para fianzas de alquiler, concursos públicos y obras, tiene un coste en comisiones y suele requerir una contragarantía. Si lo que te piden es un aval bancario, ya sabes exactamente qué estás firmando y qué te va a costar; y si lo que de verdad necesitas es dinero, el camino es un préstamo, no un aval.

EP

Equipo EasyPrestamos

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